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Los
países europeos con mayor tradición eólica vienen
realizando desde la década de los noventa importantes
inversiones en energía eólica offshore, como se conoce a
la energía eólica marina en el argot de la industria, ya
que es una forma de aprovechar los desarrollos
tecnológicos que se han promovido en tierra. Además, el
mar ofrece posibles emplazamientos adicionales a los
existentes en tierra.
Las
promociones eólicas offshore tienen muchas ventajas, entre
las que se destaca su gran producción eléctrica y
aprovechamiento de zonas de litoral no destinada a otros
fines. No obstante, también hay que tener en cuenta
factores limitantes como pueden ser posibles afecciones al
medio físico, competencia con otros usos (pesqueros,
turísticos, acuicultura, etc.), integración de la energía
producida en el sistema eléctrico y ciertas reticencias
sociales y políticas.
Todas
estas circunstancias deben ser analizadas para poder
determinar la viabilidad económica de instalación de
parques eólicos offshore en el litoral durante la presente
década, estableciendo un escenario razonable para las
nuevas promociones que sea complementario con toda la
potencia eléctrica existente en un país. El nuevo
escenario energético implica realizar un análisis de
costes exhaustivo donde puedan compararse las distintas
energías tradicionales y renovables. La nueva potencia
eléctrica que se está instalado en el mundo hace que las
tensiones oferta-demanda sean cada vez mayores. Esto
implica que productores energéticos tengan que suspender
su actividad en ciertos momentos porque no hay suficiente
demanda. Por lo tanto, la planificación gubernamental debe
tener en cuenta los costes que implican unas y otras
tecnologías, favoreciendo (a igual de producción) las más
económicas. |